COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. El mercado mundial de armas y accesorios movió US$7.390 millones en 2025, según Fortune Business Insights. La firma proyecta US$11.880 millones en 2034.
En Colombia, el levantamiento de la suspensión general de los permisos de porte vuelve a mover una actividad altamente regulada. El decreto 1368 de 2026 mantiene los controles y requisitos legales. También aclara que la medida «no crea nuevos derechos, no autoriza el libre porte de armas de fuego ni modifica los requisitos legales».
El costo de entrada puede ser alto. La nota base dice que adquirir un arma puede costar desde unos $5,2 millones hasta más de $27 millones. Ese rango convive con trámites, certificaciones y servicios asociados.
Fortune ubica a Estados Unidos como una pieza clave. Ese país aporta cerca de 60% del mercado de armas en su análisis. Norteamérica alcanzó US$2.520 millones en 2025, equivalente al 34,12% del mercado mundial.
La industria no se limita al arma. Fortune incluye accesorios como cañones, cargadores, empuñaduras, kits y piezas, ópticas, láseres y luces. También menciona fabricantes como American Outdoor Brands, Fabbrica d’Armi Pietro Beretta y FN Herstal.
La demanda institucional pesa en el negocio. El informe destaca el aumento de los presupuestos militares y los programas de modernización. Cita además un contrato de US$14,96 millones adjudicado por el Ejército estadounidense a U.S. Ordnance en octubre de 2024.
También hay demanda civil. Fortune señala la caza, el tiro deportivo y la autodefensa como motores de expansión. Menciona los campos de tiro, los programas deportivos y la seguridad personal.
Para Colombia, el punto central no es una apertura libre, sino más burocracia y más control estatal sobre una actividad legal. Indumil queda en el centro de una cadena de permisos, certificaciones y venta regulada.
El dato de fondo es claro: donde el Estado fija las reglas, también fija costos y barreras de entrada. En un mercado tan sensible, el marco jurídico importa tanto como la demanda.


