CHILE (Pulso) — Confirmado. Ignacio Bahamondes tuvo un regreso soñado al octágono. Venció al ruso Muslim Salikhov por decisión unánime.
La Jaula debutó en el peso wélter de la Ultimate Fighting Championship. La categoría va de 170 libras, entre 70,3 y 77,1 kg. Antes venía compitiendo en peso ligero.
Tras la pelea, Bahamondes valoró su victoria. Dijo: «Vamos Chile, vamos México. Muchas gracias, mi gente, me sentí como local, no iba a perder esta pelea jamás con este público hermoso».
También agradeció a su familia. Cerró con un mensaje a sus hijos, esposa, madre, padre y hermanos.
El combate tenía relevancia para su carrera. Necesitaba volver a ganar para relanzar su imagen en la promoción más relevante de artes marciales mixtas.
Además, la victoria trajo dinero. Según la cifra publicada, recibió US$ 75 mil por el combate, US$ 75 mil por la victoria y un aproximado de US$ 10 mil por patrocinios.
El total fue de US$ 160 mil. La nota original también lo traduce a unos 150 millones de pesos chilenos.
En esta historia hay deporte, pero también mercado. El rendimiento deportivo se convirtió en ingreso directo. La recompensa premia el triunfo, la exposición y la capacidad de generar valor.
Esa lógica importa. En vez de depender de subsidios o favores, el ingreso salió de su resultado competitivo. El premio se gana en el octágono. El mérito manda.



