ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Donald Trump planteó este domingo la posibilidad de «quedarse» en Irán y «quedarse con el petróleo, como en Venezuela». Lo dijo ante medios, durante su visita al Irish Open de golf en Doonbeg, en la costa occidental de Irlanda.
Trump respondió así cuando le preguntaron por una reunión prevista para el lunes entre países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, Irak e Irán. Dijo: «Al final nos iremos. A menos que decidamos quedarnos y quedarnos con el petróleo, como en Venezuela».
El encuentro iba a celebrarse en Salalah, al sur de Omán. Fue suspendido, según informó en redes el ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi. Dijo que, «en aras del consenso», la cita regional se pospuso.
El Ministerio de Exteriores qatarí también lo confirmó. Sostuvo que el aplazamiento busca «garantizar las condiciones adecuadas para un diálogo constructivo». Añadió que el objetivo es propiciar acuerdos sostenibles y apoyar la seguridad regional.
Mohamad Alí Bek, director de Asuntos del golfo Pérsico del Ministerio de Exteriores iraní, afirmó a IRNA que el aplazamiento llegó «a petición de algunos países de la región y por decisión conjunta de Omán e Irán».
La señal política es fuerte. Trump vuelve a poner sobre la mesa el control de recursos estratégicos. Eso choca con cualquier idea de soberanía energética y de salida ordenada.
Para los contribuyentes estadounidenses, la frase también importa. Mantener tropas y discutir petróleo como botín vuelve a cargar a la potencia pública con costos y riesgos. En Oriente Próximo, la estabilidad sigue dependiendo de decisiones de Estado, no de impulsos imperiales.


