EN VIVO
Rubio aterriza en Barranquilla y firma acuerdos con De la Espriella en energía nuclear y minerales críticosNacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte elevan presión por referendos de independenciaMilei capitaliza un giro fiscal y regulatorio que la Argentina postergó décadasTrump abre la puerta a quedarse con el petróleo iraníDeportivo Soan apuesta por Vinicius Fernandes para pelear los playoffs y mirar las semifinalesVespa estrena en Argentina su gama más potente y la vende en cuotasMéxico cobra menos por el pasaporte en EE.UU. a mayores de 60 años, discapacitados y jornalerosLa superinteligencia artificial reabre el debate sobre control y finesLula admite los precios altos en Brasil y pide resignarse con huevo y frijolesJ Balvin desborda Rock in Río con un show ante más de 100.000 personasRubio aterriza en Barranquilla y firma acuerdos con De la Espriella en energía nuclear y minerales críticosNacionalistas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte elevan presión por referendos de independenciaMilei capitaliza un giro fiscal y regulatorio que la Argentina postergó décadasTrump abre la puerta a quedarse con el petróleo iraníDeportivo Soan apuesta por Vinicius Fernandes para pelear los playoffs y mirar las semifinalesVespa estrena en Argentina su gama más potente y la vende en cuotasMéxico cobra menos por el pasaporte en EE.UU. a mayores de 60 años, discapacitados y jornalerosLa superinteligencia artificial reabre el debate sobre control y finesLula admite los precios altos en Brasil y pide resignarse con huevo y frijolesJ Balvin desborda Rock in Río con un show ante más de 100.000 personas
Pulso Global.
MUNDOEEUULATAMECONOMÍACIENCIACULTURAANÁLISISlunes 14 de septiembre de 2026
Pulso Global.
Secciones
El medio
Mundo · CABLE

Lula admite los precios altos en Brasil y pide resignarse con huevo y frijoles

El presidente reconoció que la carne y el café están caros. Luego sugirió cambiar la dieta ante la pérdida de poder adquisitivo.
Imagen generada con IA
lunes 14 de septiembre de 2026 · 04:12 UTC

Confirmado. Lula habló el viernes en Porto Alegre.

El presidente de Brasil admitió que varios alimentos básicos están caros. Mencionó la carne y el café. También recordó que el huevo estuvo «por las nubes» el año pasado.

Luego dio una recomendación que marcó el tono político de sus palabras. «Si no hay carne, comemos huevo. Si no hay huevo, comemos carne», dijo.

Lula agregó otra alternativa. «Cuando no hay ninguno de los dos, comemos, como yo comía cuando llevaba mi lonchera, frijoles y arroz solos», afirmó.

El propio mandatario habló ante los presentes sobre el costo de vida. La frase cayó en un contexto de precios altos para familias que ven erosionado su poder de compra.

Según la fuente, Brasil registró en agosto una deflación mensual del 0,32%. También señala una inflación acumulada desde enero de 2023 hasta agosto de 2026 de aproximadamente 17,9%.

La postal política es incómoda. Un presidente que admite precios altos debería ofrecer soluciones. En cambio, el mensaje que dejó fue de adaptación forzada del consumo. Eso traslada el ajuste al bolsillo de las familias y normaliza la pérdida de bienestar.

El episodio también muestra el costo del relato oficial cuando choca con la vida diaria. La inflación y los alimentos caros no se corrigen con resignación. Se corrigen con disciplina económica, producción y más libertad para que el ingreso alcance.

Para el contribuyente y el trabajador, el debate no es simbólico. Es cuánto rinde el salario frente a la canasta básica. Y ahí el Estado no puede contentarse con pedir paciencia.

Más de Mundo