Confirmado. Aldo Abram sostuvo que el gobierno llegó a «déficit cero» con menor gasto y poca suba tributaria.
También afirmó que hubo medidas de desregulación y reforma del Estado. Y ubicó la Ley Bases como un avance relevante, pese al escaso poder político oficial.
Abram remarcó además la desaceleración de la inflación. Dijo que fue más rápida de lo que la mayoría esperaba.
En su diagnóstico, la independencia del Banco Central sigue pendiente. Señaló que el problema aparece cuando el poder político intenta imponer decisiones a la autoridad monetaria.
Agregó que cada degradación del patrimonio del Banco Central debilita el respaldo de la moneda. Y advirtió que un futuro gobierno podría volver a usarlo para «estafarnos con el impuesto inflacionario» y financiar excesos de gasto.
El economista también comparó la experiencia argentina con la de Nueva Zelanda, Australia, España, Irlanda y Canadá. Dijo que esos países corrigieron su rumbo décadas atrás.
Abram sostuvo que la Argentina tardó más y fue «más perseverante» en repetir errores. Cerró con una crítica dura: la peor noticia es que el país fue «tremendamente estúpido».
La lectura de fondo es clara. Cuando el Estado gasta de más, el ajuste termina cayendo sobre quienes producen riqueza. Eso frena la salida de la recesión y castiga a los contribuyentes.
Por eso, el equilibrio fiscal y la independencia del Banco Central no son tecnicismos. Son límites al aparato estatal. También son condiciones mínimas para recuperar previsibilidad, inversión y moneda sana.


