COLOMBIA (Pulso) — Confirmado. Natalia Ponce de León se incorporó al gabinete de Abelardo de la Espriella. Hará parte del equipo de trabajo de la Embajada de Colombia en España.
El anuncio lo hizo en redes sociales el embajador designado en Madrid, Carlos Felipe Mejía. Según Mejía, Ponce de León liderará los asuntos culturales, académicos y de derechos humanos desde la sede diplomática en la capital española.
Mejía la describió como «una colombiana extraordinaria, ejemplo de valentía, superación, amor y perdón». También la llamó «referente mundial en la defensa de los derechos de las mujeres».
La relación de trabajo entre Ponce de León y De la Espriella viene de años atrás. Tras el ataque con ácido que sufrió en marzo de 2014, contó con representación jurídica del abogado y su firma.
Ese proceso terminó con una condena penal por intento de homicidio agravado. Luego impulsó la Ley 1773 de 2016, conocida como la Ley Natalia Ponce de León. Esa norma tipificó y sancionó de forma más severa los ataques con sustancias corrosivas y agentes químicos en Colombia.
También creó en 2015 la fundación que lleva su nombre. La organización apoya, visibiliza y empodera a víctimas de ataques con agentes químicos. Además ofrece acompañamiento legal y psicológico.
El movimiento confirma una apuesta por perfiles con capital público y simbólico para la representación exterior. En una embajada, ese tipo de designaciones importa: proyectan imagen, construyen agenda y pueden sumar credibilidad internacional.
Pero también recuerdan una regla básica del Estado: los cargos diplomáticos deben servir al interés del país, no al amiguismo ni al reparto político. Cuando una activista con trayectoria llega a ese frente, el resultado debe medirse por resultados concretos, no por propaganda.


