ARGENTINA (Pulso) — Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos no detienen su marcha. Alcanzan niveles récord en décadas.
El componente real explica la mayor parte del movimiento. La expectativa de inflación queda en segundo plano.
La competencia por el capital se endurece. Las compañías que quieren incorporar e implementar la inteligencia artificial chocan con la necesidad de financiamiento del déficit fiscal estadounidense.
En Brasil, la primera vuelta exhibe una elección polarizada entre Lula y Flavio Bolsonaro. Las encuestas reflejan una situación reñida. Los mercados de apuestas se fueron volcando a favor del hijo del expresidente.
El consenso de mercado no espera grandes cambios ante una reelección de Lula. Sí prevé una revaluación de los activos en caso de un triunfo bolsonarista.
Para la Argentina, el riesgo país trepó 125 puntos básicos desde fines de agosto. El foco quedó puesto en la fuente de financiamiento en 2027.
La debilidad de la historia de crédito no se materializó por completo en el frente cambiario. El buen andar de la balanza comercial y la posibilidad de que parte de las colocaciones internacionales de septiembre, por US$3167 millones, se liquiden en el corto plazo prometen cierta estabilidad cambiaria.
La lectura de fondo es incómoda. El costo del dinero sigue subiendo. Eso castiga a quienes dependen del financiamiento y premia a quienes conservan liquidez.
También vuelve central la disciplina fiscal. El mercado castiga la incertidumbre sobre el financiamiento futuro. Y obliga a gobiernos y empresas a competir con un capital más escaso, más exigente y más caro.



