MÉXICO (Pulso) — Confirmado. México perdió 3-0 ante Estados Unidos en el Clásico de Concacaf.
Fue la tercera presentación de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana. Y sigue sin conocer la victoria.
El partido se inclinó desde el primer tiempo. Julian Hall marcó al 27’ tras un rebote que dejó Raúl Rangel.
En el segundo tiempo, Cavan Sullivan amplió la ventaja al 62’ luego de otro error de Rangel. Malik Tillman cerró la cuenta al 84’.
México también falló en ataque. Santiago Giménez desperdició dos opciones claras frente al arco, incluida una con la portería libre al final del primer tiempo.
La noche se complicó más para el Tri con la expulsión de Mateo Chávez. La afición abucheó a Rangel y el equipo perdió el control del partido.
Esto es lo que se sabe. Estados Unidos ganó con poco y castigó cada error mexicano. México, en cambio, dejó una imagen pobre en ambas áreas.
Para la Selección Mexicana, el resultado vuelve a exhibir un problema de fondo: falta de contundencia, errores individuales y una estructura que no sostiene la presión. En el fondo, la factura la paga el futbol mexicano y su entorno, que sigue sin encontrar orden ni resultados.
También queda otra lectura incómoda. Cuando el aparato deportivo depende de improvisaciones y excusas, el costo recae en la afición. La competencia exige mérito, disciplina y rendición de cuentas. Hoy, México quedó lejos de eso.



