ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. La apertura del mercado japonés para la carne vacuna argentina puso en foco a la lengua bovina.
Ese subproducto enfrenta en Japón un arancel del 12%. La carne vacuna, en cambio, paga 38%. Esa diferencia abrió una oportunidad concreta para la cadena cárnica.
Víctor Tonelli señaló que el atractivo está en vender un producto con mejor precio en ese destino. La lógica, dijo, permite mejorar el aprovechamiento económico de la res.
Tonelli aportó además datos sobre las menudencias. Hasta agosto, la Argentina exportó 58.500 toneladas por US$27,5 millones. Las lenguas representaron 7,5% del volumen y 14,5% del valor.
El promedio fue de US$4206 por tonelada. En Uruguay, las lenguas destinadas a Japón alcanzaron US$11.000 por tonelada, según los datos citados por Tonelli. Esa cifra fue 260% superior al promedio argentino, medido en valores FOB.
Daniel Urcia, de Fifra e Ipcva, dijo que la oportunidad existe. Pero advirtió que los negocios comerciales empezarían recién a partir del año que viene.
Ahora debe avanzar el proceso sanitario y la habilitación de plantas. Urcia destacó el reconocimiento de Senasa como organismo de habilitación. También señaló que las plantas habilitadas para exportar a la Unión Europea podrían estar en condiciones de acceder a Japón.
Hasta ahora, el acceso japonés estaba limitado a la carne de la Patagonia. Allí había un solo frigorífico habilitado, Fridevi SA. Con la nueva apertura, el acceso se extiende al resto del país.
La oportunidad es clara. Japón paga mejor por una parte del animal que hoy puede generar más valor que la carne común. Para la industria, el desafío es el de siempre: menos burocracia, más habilitaciones y más mercados.
Si el Estado acompaña con reglas sanitarias previsibles, la cadena cárnica puede capturar valor real. Si no, la ventaja quedará otra vez en el papel, no en el trabajo argentino.



