PANAMÁ (Pulso) — La carrera hacia 2029 ya arrancó en Panamá. La columna señala que algunos nombres conocidos vuelven a asomar, tras campañas perdidas, cargos públicos y cambios de partido.
El texto pone el foco en una pregunta central. No basta con renovar la candidatura. Hace falta renovar la política, las ideas y la forma de gobernar.
La publicación afirma que en las últimas elecciones desfilaron figuras que ya estaban en 2019 y reaparecieron en 2024. También menciona a independientes y a Vamos como señal de cansancio con las estructuras tradicionales.
Pero advierte algo más. Dice que ser independiente no garantiza buena administración. También plantea que un político puede ser joven y tener ideas viejas.
La pieza agrega que una «reforma electoral» busca matar las aspiraciones de los independientes. Además, pide revisar quién financia las campañas y quién tiene un proyecto de Estado, no solo electoral.
Ese es el punto de fondo. Panamá no necesita más envases nuevos para el mismo producto de siempre. Necesita competencia real, rendición de cuentas y menos aparato político reciclado.
La ciudadanía gana cuando obliga a los aspirantes a mostrar resultados y propuestas. Pierde cuando la política se limita a cambiar la etiqueta y conservar el mismo contenido. En 2029, el votante tendrá que mirar más allá del nombre y exigir sustancia.