Un equipo internacional coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España identificó ocho procesos celulares defectuosos. Juntos explican el daño en el ADN en el 85 por ciento de los casos de cáncer de próstata.
El estudio analizó el ADN completo de 959 tumores de hombres de siete países. Es el mayor conjunto de genomas de cáncer de próstata estudiados hasta la fecha. Los resultados se publicaron hoy en la revista Nature.
Los ocho procesos identificados involucran señalización hormonal, fallos en la replicación celular, errores en el sistema de reparación del ADN y envejecimiento. Cada tumor presenta una combinación de estas ocho «familias». Lo que varía entre pacientes es cuáles están activos y con qué intensidad.
«Lo que más nos sorprendió fue la magnitud del daño que proviene del interior de la célula», afirmó Hernando, investigadora del CNIO y coautora principal.
A diferencia de otros cánceres, el estudio no encontró huellas de factores externos como el tabaco. Los investigadores aclararon, sin embargo, que la dieta, el peso y la inflamación pueden influir sin dejar marca en el ADN.
El cáncer de próstata es el segundo más frecuente en hombres y la quinta causa de muerte por cáncer masculino a nivel mundial. El reto no es detectarlo, sino distinguir quién convive décadas con la enfermedad y quién fallece por ella, según señaló Macintyre, jefe del grupo de Oncología Computacional del CNIO.
Los hallazgos podrían facilitar la clasificación de pacientes y la personalización de tratamientos. Los propios investigadores advierten que las implicaciones clínicas «son aún lejanas».
El avance ilustra lo que la ciencia básica bien financiada puede lograr: un mapa biológico preciso donde antes había incertidumbre. Traducir ese mapa en terapias concretas dependerá de la inversión privada y pública en investigación traslacional. La medicina de precisión no es un eslogan; es el resultado de analizar casi mil genomas con rigor.

