CHILE (Pulso) — Eric Goles, 74, matemático y Premio Nacional de Ciencias Exactas 1993, publica su autobiografía «El segundo principio». En ella repasa su vida y su mirada sobre la ciencia estatal.
«Nunca estuve de acuerdo con la creación de un Ministerio de Ciencia», declaró Goles en entrevista. Confirmado.
El científico, hoy profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, dirigió Conicyt durante el gobierno de Ricardo Lagos. Pensaba estar «un par de años». Se quedó seis.
«Me desgasté, me enfermé, se desarmó mi familia», reconoció sobre esa etapa. En 2005 sufrió una crisis cardiaca grave. Salió del cargo en 2006.
Goles calificó su paso por el Estado como su principal arrepentimiento. «Me convertí en un tipo soberbio que creía que tenía la razón», admitió.
Antes había apoyado la campaña presidencial de Lagos con discursos «desde Arica hasta Punta Arenas». Se involucró «demasiado», dijo el propio Goles.
Dejó las matemáticas mientras ocupó el cargo público. «No había tiempo», explicó. Volvió a la academia tras salir de Conicyt.
En desarrollo. El libro combina ciencia, memoria y literatura. Goles narra también su paso por Antofagasta, Francia y su carrera en sistemas complejos e inteligencia artificial, campo que estudia hace 40 años.
El testimonio ilustra un riesgo conocido: la burocracia estatal desgasta incluso a quienes la integran con buenas intenciones. Su rechazo a un Ministerio de Ciencia contrasta con la tendencia regional de multiplicar carteras y gasto público.
La lección que deja su relato es directa: el talento científico rinde mejor en la academia y la libre investigación que atrapado en la maquinaria estatal. Su salud, su familia y sus matemáticas pagaron el costo de esa incursión política.



