BRASIL (Pulso) — Confirmado. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que Brasil "no es, ni será, colonia de nadie". Lo dijo en su discurso por el Día de la Independencia, el 7 de septiembre.
El mensaje fue transmitido por radio y televisión desde el Palacio de la Alvorada. Lula criticó indirectamente los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños.
"Defendemos el libre comercio. Ningún gobernante extranjero tiene derecho a decirnos a quién podemos comprar y a quién podemos vender", sostuvo. Añadió que las decisiones "nos pertenecen a nosotros y a nadie más".
En desarrollo. El mandatario también destacó la exploración de tierras raras y petróleo en el estuario del Amazonas. Mencionó la aprobación en el Senado de la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos (PNMCE).
Esto es lo que se sabe: el proyecto crea un fondo de garantía para estimular proyectos mineros. Incluye un crédito fiscal de R$ 5 mil millones —unos US$ 975 millones— para incentivar el procesamiento de minerales en Brasil, según el propio discurso presidencial.
Lula calificó la ley como el marco que permitirá transformar "enormes reservas" en "desarrollo y riqueza para el pueblo brasileño".
El discurso invoca el libre comercio como bandera contra Washington. Pero la respuesta concreta anunciada no es apertura ni desregulación: es un crédito fiscal de casi mil millones de dólares pagado con recursos públicos.
La contradicción queda expuesta en el propio texto del mandatario. Rechazar que "un gobernante extranjero" decida a quién vender no equivale a que el Estado brasileño decida, con dinero de los contribuyentes, qué sectores mineros deben crecer. El riesgo de que la política industrial sustituya al mercado como asignador de capital queda planteado.


