ESPAÑA (Pulso) — El antisemitismo creció en España durante 2025. Según el Informe de Antisemitismo 2025, se registraron 221 incidentes en todo el país. En 2024 la cifra fue de 193. El incremento es del 14,51% en un año.
El documento fue elaborado por el Observatorio de Antisemitismo de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) y el Movimiento contra la Intolerancia. Según el informe, los 28 casos adicionales «constituyen una señal de alerta».
Los incidentes abarcan distintas formas. Agresiones, amenazas, vandalismo, hostigamiento y difusión de mensajes de odio. El informe advierte que el fenómeno «no puede ser considerado un problema marginal».
El contexto internacional pesa. El documento señala que la guerra en Medio Oriente y las tensiones políticas asociadas al conflicto en Gaza han incidido en el aumento. Las organizaciones advierten que el debate sobre Israel puede convertirse en vehículo para discursos de odio contra comunidades judías.
España no es un caso aislado. El informe inscribe la tendencia en una preocupación más amplia: distintos países europeos han registrado incrementos similares en los últimos años.
Uno de los riesgos señalados en el documento es la normalización. Según el informe, el antisemitismo podría terminar incorporándose al debate político o social como algo ordinario. Las organizaciones subrayan la diferencia entre crítica legítima a gobiernos y ataques a personas por su condición judía.
Lectura de Pulso Global. Los 221 incidentes documentados en un solo año no son ruido estadístico. Son una señal que interpela directamente a las instituciones del Estado español. La libertad de expresión y el debate político son pilares irrenunciables de cualquier democracia; el prejuicio racial y religioso, no. Cuando el odio crece año tras año, la respuesta del aparato público merece escrutinio. Proteger a los ciudadanos —sin distinción de origen o fe— es obligación primaria de cualquier gobierno que se precie de respetar el estado de derecho.


