IRAN (Pulso) — Irán anunció este domingo una zona restringida para la navegación cerca del Estrecho de Ormuz. La medida la comunicó el general Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní.
Según Rezaei, cualquier embarcación que ingrese con intención de cruzar será identificada. Y añadida a una lista de sanciones de Teherán. La zona se extenderá desde la línea de bloqueo estadounidense hacia sectores del golfo Pérsico.
El Estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán. Es la vía estratégica para el transporte internacional de energía. Cualquier interrupción golpea directamente a los mercados petroleros globales.
Rezaei rechazó la versión estadounidense de que el tránsito sigue abierto. «Está completamente cerrado y bajo el control de las fuerzas armadas», afirmó. Calificó de «gran mentira» la postura de Washington.
El funcionario dio cifras. Antes del cierre, más de 100 embarcaciones cruzaban a diario. Transportaban más de 100 millones de toneladas de carga. Hoy, según su relato, solo entre siete y ocho barcos atraviesan la zona.
Rezaei acusó a Estados Unidos de intentar introducir entre cinco y seis barcos por la zona restringida. Dijo que algunas de esas embarcaciones fueron atacadas. No ofreció detalles ni identificó responsables.
Irán no decidió hundir buques, según Rezaei. La razón: varios transportan petróleo y el daño ambiental sería severo. También reveló que Teherán probó un misil antibuque contra un buque de guerra estadounidense, obligándolo a retirarse.
Paralelamente, Irán negocia con Omán rutas específicas de tránsito. Los mapas de esos corredores se formalizarán próximamente, según el funcionario.
El anuncio confirma que Teherán busca controlar por la fuerza una arteria que no le pertenece en exclusiva. Cada amenaza de sanción a un buque privado es, en los hechos, un peaje impuesto a la libertad de comercio internacional.
El verdadero costo de esta escalada lo pagarán los mercados energéticos y, en última instancia, el consumidor global. Mientras Irán exhibe cifras de control, Washington sostiene lo contrario. La disputa por Ormuz seguirá siendo un test de si el libre tránsito marítimo prevalece sobre el intervencionismo de un régimen sancionado.



