VENEZUELA (Pulso) — La ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, defendió esta semana los acuerdos energéticos firmados entre Venezuela y Estados Unidos. Lo hizo en el programa Abriendo Puertas, de Venevisión.
«Si las reservas siguen en el subsuelo, solo son cifras y estadísticas», advirtió. Sin producción activa, dijo, no hay renta petrolera real para los venezolanos.
Los acuerdos otorgan a empresas estadounidenses participación y control sobre el desarrollo de 17 yacimientos estratégicos. Esos campos albergan 65.000 millones de barriles de crudo venezolano, según el documento citado por El Nacional.
El presidente Donald Trump calificó la alianza como «el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial». La firma se produjo esta semana entre autoridades de ambos países.
Henao insistió en que la propiedad de los recursos «sigue siendo, indiscutiblemente e inalienablemente, de los venezolanos». Citó la Constitución nacional como garantía legal. «El control y la propiedad de los recursos en el subsuelo siguen siendo de Venezuela», afirmó.
La aclaración responde a señalamientos que sugieren que Washington busca controlar mayoritariamente esas reservas. La ministra negó que los acuerdos comprometan la propiedad de los recursos.
Lo que está en juego
Durante años, el control estatal absoluto sobre el crudo venezolano coincidió con caída de producción y reservas convertidas en simple estadística, como admite ahora la propia ministra. La apertura a capital estadounidense —con control operativo sobre 17 yacimientos— es la vía que finalmente promete convertir esos barriles en superficie.
El discurso oficial insiste en la propiedad nacional, pero el hecho verificable es otro: son firmas privadas extranjeras las que asumen el desarrollo. Para el inversionista, esa distinción entre propiedad formal y control operativo será la que determine si el capital llega o se retrae.



