CHILE (Pulso) — El presidente Kast participó este lunes en la Tefilá por Chile 2026. La ceremonia fue organizada por la Comunidad Judía de Chile en la sinagoga de Lo Barnechea.
El acto coincide con los 120 años de vida judía institucionalizada en el país. La Tefilá se realiza anualmente desde 2010.
Kast recordó la historia de sus padres como inmigrantes acogidos en Chile. «Esta es nuestra patria. Es un lugar de encuentro», afirmó según el texto oficial.
El eje central de su discurso fue la libertad religiosa. Sostuvo que ninguna persona debería ocultar sus creencias para integrarse a la sociedad. «La libertad religiosa es un principio del Estado de Chile y lo vamos a cuidar, siempre», declaró.
Agregó que esa protección abarca los ritos, las creencias y los espacios físicos de culto. Mencionó también a las generaciones futuras: asegurar que puedan «crecer en Chile con la misma libertad con la que crecieron sus abuelos y sus padres».
Hacia el cierre, recurrió a la imagen de un árbol plantado sin ver sus frutos. «Así como mis antepasados plantaron para mí, yo también planto para mis descendientes», señaló.
Vinculó esa metáfora con su gestión: «Estamos plantando las bases para ordenar y recuperar la institucionalidad pensando en las próximas generaciones. Porque gobernar no puede ser simplemente administrar el presente».
Desde Pulso Global, el mensaje de Kast apunta a un principio elemental: el Estado no otorga la libertad religiosa, la reconoce y la protege. Esa distinción importa. Un gobierno que entiende gobernar como construcción institucional de largo plazo —y no como gestión del ciclo electoral— ofrece a ciudadanos e inversores algo escaso: previsibilidad y respeto a las libertades individuales.


