ARGENTINA (Pulso) — Los resultados de PISA 2025 registraron una caída en los aprendizajes de estudiantes argentinos en Ciencias, Lectura y Matemática. Así lo informó el Ministerio de Capital Humano.
Los evaluados tienen, en promedio, 12 años de escolaridad. El dato vuelve a poner bajo discusión la eficacia del sistema educativo.
Las pruebas PISA miden conocimientos de estudiantes de 15 años. Permiten comparar el desempeño entre países.
El Ministerio destacó dos políticas federales en respuesta. Primera: el Plan Nacional de Alfabetización. Segunda: el Plan Nacional de Matemática.
El primero apunta a que los alumnos lean, comprendan y produzcan textos según su edad. El segundo busca fortalecer capacidades lógicas y numéricas.
Según el Ministerio, los aprendizajes no consolidados en primaria condicionan toda la trayectoria escolar posterior. La estrategia oficial prioriza las bases desde los primeros años.
El gobierno señaló que los resultados confirman una problemática acumulada durante distintas gestiones. La administración sostiene que medir resultados permite identificar fallas y fijar prioridades.
Lectura editorial. Los números de PISA 2025 son un veredicto sobre décadas de gasto educativo sin rendición de cuentas. El aparato estatal invirtió recursos del contribuyente y entregó estudiantes sin herramientas básicas. Que el gobierno actual exponga públicamente la caída —en lugar de ocultarla— es un primer paso necesario. El desafío real es convertir dos planes federales en resultados verificables en el aula. Sin métricas duras y sin consecuencias para quienes no enseñan, los planes quedan en papel. La educación de calidad es el activo de libre mercado más poderoso: sin ella, ninguna desregulación llega a los que más la necesitan.



