ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Dario Amodei, CEO y cofundador de Anthropic, dijo que siempre le pareció «muy extraño» que una tecnología así esté en manos privadas.
La declaración surgió en una entrevista con CBS. La periodista le preguntó si entregaría la tecnología al Gobierno. Amodei respondió que estaría dispuesto a hacerlo «a la combinación correcta de gobiernos».
Anthropic es una de las principales compañías estadounidenses de inteligencia artificial. La empresa creó Claude, una familia de modelos que compite con otros sistemas del sector.
La discusión toca un punto sensible en Estados Unidos. Los modelos más avanzados pueden tener usos comerciales, científicos, militares y de seguridad nacional. Por eso, el control de esa tecnología ya no es solo un asunto empresarial.
Amodei no habló de una regulación menor. Planteó, según sus palabras, la posibilidad de ceder tecnología a gobiernos concretos. Eso deja abierta la pregunta sobre quién decide cuáles son esos gobiernos y con qué límites.
El fondo del debate es claro. Una innovación estratégica puede terminar en manos del aparato estatal. Y eso siempre merece vigilancia. La libre empresa crea, arriesga y compite. El poder público, en cambio, tiende a capturar, regular y condicionar lo que no produce.
Cuando el Estado entra a definir quién controla la tecnología, la discusión deja de ser técnica. Pasa a ser política. Y en ese terreno, el riesgo para la innovación y la propiedad privada es evidente.
