CANADÁ (Pulso) — Confirmado. Una costilla fracturada de Scotty, el Tyrannosaurus rex más grande conocido hasta ahora, conservó una red fosilizada de vasos sanguíneos.
Investigadores usaron imágenes por neutrones en el Laboratorio Nacional Oak Ridge, del Departamento de Energía de Estados Unidos. El objetivo fue mirar el interior del hueso sin dañarlo. La técnica permitió construir imágenes tridimensionales detalladas.
Mauricio Barbi, profesor de física de la Universidad de Regina, dijo que fue «como ganar la lotería». Afirmó que la costilla contiene una vasta red de vasos sanguíneos mineralizados. Dijo que nunca antes se había observado algo así en un fósil.
La lesión estaba en proceso de curación cuando el dinosaurio murió. Según los investigadores, sangre rica en hierro ingresó a la zona rota. Luego se formaron nuevos vasos sanguíneos como parte de la cicatrización.
Scotty terminó en un pantano salado. Ese ambiente ralentizó la descomposición y ayudó a preservar la red frágil de vasos. Los restos fueron descubiertos por equipos del Royal Saskatchewan Museum en el valle del río Frenchman, en Canadá.
El trabajo se remonta a 2020. Mitchell detectó evidencias de vasos sanguíneos dentro de la costilla. Después, la microtomografía computada y otros métodos de rayos X confirmaron tejido blando fosilizado. En abril de 2026, los instrumentos MARS y VENUS sumaron nuevas imágenes por neutrones.
El hallazgo importa porque muestra valor científico en colecciones ya existentes. También confirma que el aparato tecnológico puede leer fósiles sin destruirlos. Eso amplía el estudio de patologías, curación y tejidos blandos. La ciencia gana información. El patrimonio fósil también gana protección.

