VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. Carora enfrenta fallas eléctricas prolongadas en varios sectores. Altos de Lara y Altos de Brasil figuran entre los más golpeados.
El Nacional reporta un déficit estructural superior a los 3.600 megavatios en el Sistema Eléctrico Nacional. Esa brecha, según la nota, se vincula con obsolescencia tecnológica, desinversión acumulada y deterioro de las redes de transmisión.
En el municipio Torres, las comunidades siguen expuestas a fallas recurrentes. La publicación señala fugas de aceite refrigerante y riesgos de explosión en transformadores de potencia. También afirma que varios equipos abastecen a barriadas enteras.
En Altos de Lara, unas 15 familias quedaron sin servicio desde la medianoche. La profesora Ana Barrios dijo que el transformador «está botando aceite». También afirmó que Corpoelec les pidió esperar respuesta por una aplicación.
Barrios agregó que se dañaron alimentos y que el aseo urbano pasa «cada mes o dos meses». La acumulación de basura agrava el cuadro sanitario en los sectores afectados.
Las familias exigen la sustitución inmediata de los transformadores colapsados. También piden recolectar los pasivos ambientales y una respuesta estructural. Reclaman servicios públicos eficientes.
La escena deja un mensaje incómodo para cualquier autoridad. Cuando un país depende de equipos obsoletos, la factura la pagan los vecinos. Pagan con comida perdida, con riesgo eléctrico y con días sin luz.
El problema no es solo técnico. También es fiscal y de gestión. La desinversión acumulada termina en apagones, pérdida de bienes y más presión sobre familias que ya enfrentan precariedad.
La respuesta estatal, según lo reportado en Carora, sigue quedando corta. Y cada retraso confirma que el costo del colapso lo asume el ciudadano, no la burocracia.


