UCRANIA (Pulso) — Confirmado. Ucrania hizo pública en septiembre la Operación Vivaldi. La contraofensiva se desarrolla en el norte de Donetsk, alrededor de Lyman.
El Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano afirma haber recuperado 125 kilómetros cuadrados y liberado tres localidades. Entre ellas figuran Shandryholove y Derylove. También anunció control completo sobre Drobysheve.
Andrii Biletskyi informó primero la recuperación de 85 kilómetros cuadrados, incluidos 10 kilómetros cuadrados liberados de la ocupación rusa. Según el mando ucraniano, esos avances debilitaron el dispositivo ruso en el sector de Lyman.
La operación combina drones, guerra electrónica y ataques contra la logística rusa. Las fuerzas ucranianas dicen haber localizado posiciones, centros de mando, depósitos de combustible y rutas de suministro. También usaron drones bombarderos pesados para transportar vehículos terrestres no tripulados detrás de las líneas rusas.
Kiev afirma además que sus ataques obligaron a Rusia a cambiar rutas de suministro y a trasladar parte del abastecimiento hacia territorio ruso. El mando ucraniano calcula más de 3.000 bajas rusas en las dos primeras fases. Esa cifra no pudo verificarse de manera independiente.
La ofensiva sigue en curso mientras Rusia mantiene presión en otros sectores del frente de Donetsk. El resultado final dependerá de si Ucrania conserva el terreno y corta la logística rusa.
Para el contribuyente y para Europa, el dato central sigue siendo el costo de una guerra que consume recursos, infraestructura y seguridad. También queda en juego la capacidad de Kiev para sostener posiciones sin depender de una maquinaria estatal cada vez más exigida.
En el terreno estratégico, Vivaldi muestra una guerra donde la tecnología, la movilidad y la logística valen tanto como el frente clásico. Si Ucrania consolida lo que dice haber tomado, gana orden militar. Si Rusia recompone sus líneas, el desgaste seguirá recayendo sobre ambos lados.

