VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. Donald Trump evitó descartar una base militar estadounidense en Venezuela. Dijo que su gobierno evalúa alternativas en Suramérica.
La respuesta llegó cuando periodistas le preguntaron si Washington contempla esa instalación en Venezuela o en otro punto de la región. Trump habló al salir de la Casa Blanca, antes de viajar a Texas y Oklahoma.
La declaración introduce un componente de seguridad en una relación bilateral dominada en los últimos meses por petróleo, contactos económicos y conversaciones políticas. En agosto, la administración Trump anunció un acuerdo que, según la Casa Blanca, otorga a Estados Unidos control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas.
Trump también insistió en el beneficio económico del intercambio. «Nos estamos llevando muy bien», dijo. Añadió que Venezuela «ha sido una gran situación» y que ambos países están «sacando mucho petróleo».
Las exportaciones reflejan ese vínculo. En septiembre, Estados Unidos recibió cerca de 629.000 barriles diarios de petróleo venezolano, frente a los 553.000 barriles diarios enviados en agosto. Las exportaciones totales de Venezuela bajaron casi 9% ese mes, hasta 1,08 millones de barriles diarios, por factores que incluyeron el aumento de los costos de transporte marítimo.
Trump no anunció la construcción de una instalación militar ni precisó ubicación. Se limitó a señalar que Washington está «evaluando» distintas opciones.
La señal importa. Una base militar en Venezuela reforzaría la huella de Washington en una zona estratégica. También dejaría al petróleo y a la seguridad como monedas de cambio en una negociación desigual.
Para el lector, el mensaje es claro: donde entra el aparato estatal, sube la presión política. Y cuando el control geopolítico se mezcla con energía, el costo rara vez lo pagan los gobiernos.


