SUECIA (Pulso) — Confirmado. La policía sueca investiga una posible manipulación de votos en Borlänge y Dalarna.
La pesquisa surgió tras una denuncia vinculada al voto anticipado. Según SVT, hubo vigilancia sobre personas que trasladaban votantes a los centros. También se observó la distribución de papeletas del Partido de Izquierda con un candidato previamente marcado.
Las autoridades investigan a Mohamed Abdukardir Ali y Ahmed Abas Omar. Ambos candidatos del Partido de Izquierda obtuvieron más votos personales de los esperados, según las fuentes citadas en la investigación. Ali ocupaba el noveno lugar en la lista de Dalarna y consiguió 648 votos personales. Eso le alcanzó para superar a Kajsa Fredholm y quedarse con el único escaño parlamentario del partido en esa circunscripción.
SVT informó además que, según fuentes vinculadas a la investigación, los agentes documentaron a una persona que habría entregado dinero y papeletas a votantes. Las autoridades aún no determinaron para qué se habría usado ese dinero.
El caso fue archivado al inicio por falta de pruebas suficientes. Luego se reabrió con nueva información. Ahora pasó a la unidad anticorrupción de la Policía Nacional sueca. No hay sospechosos formalmente identificados.
Ahmed Abas Omar también quedó bajo revisión. Ocupaba el sexto lugar en la lista municipal en Borlänge y obtuvo votos personales suficientes para avanzar hacia un escaño en el concejo.
Ambos políticos decidieron pausar sus actividades mientras sigue la investigación.
El caso también puede tener efecto institucional. La Junta de Revisión Electoral sueca puede analizar la validez del resultado. Si detecta irregularidades capaces de alterar el desenlace, podría ordenar una nueva elección en Dalarna. Si eso ocurre, sería la primera repetición de una elección parlamentaria en la historia moderna de Suecia.
La cuestión de fondo es simple: el voto debe valer igual para todos. Si hubo influencia indebida, el costo político y institucional lo paga el sistema entero.
También queda bajo la lupa la confianza en el proceso electoral. Cuando el aparato estatal tarda en cerrar dudas así, la credibilidad se erosiona. Y sin credibilidad, cualquier resultado queda bajo sospecha.



