SERBIA (Pulso) — Ana Brnabić asumió como presidenta interina de Serbia después de la renuncia de Aleksandar Vučić. Permanecerá en el cargo hasta que se elija un nuevo jefe de Estado dentro de los próximos 90 días.
Brnabić, de 50 años, presidía la Asamblea Nacional antes de asumir las funciones de jefa de Estado. También fue primera ministra de Serbia entre 2017 y 2024, y es una política abiertamente lesbiana.
La salida de Vučić se produjo siete meses antes de que terminara su segundo mandato. No podía presentarse a un tercer período presidencial. Según la fuente, dimitió para preparar su candidatura a primer ministro en las próximas elecciones parlamentarias.
Serbia deberá celebrar primero las elecciones parlamentarias previstas para el 25 de octubre. Después, deberá organizar la elección presidencial dentro del plazo que marca la legislación serbia.
El cambio ocurre además en un contexto de fuerte movilización política. Serbia atraviesa desde finales de 2024 una ola de protestas impulsadas inicialmente por estudiantes. El origen fue el derrumbe de una marquesina ferroviaria en Novi Sad, que dejó 16 muertos.
La transición deja en evidencia un poder concentrado en las élites políticas y una secuencia institucional que gira alrededor de los partidos, no de la ciudadanía. El hecho central es que Serbia entra en otra fase de recambio, mientras la burocracia estatal sigue resolviendo su sucesión en medio de crisis política.
Para el lector, el dato relevante es la fragilidad del orden político y la importancia de reglas claras. Cuando las instituciones funcionan, el relevo ocurre sin improvisación y sin vacíos de poder. Cuando no, el costo lo paga el país entero.


