ESPAÑA (Pulso) — El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, fue cuestionado este jueves en Harvard por estudiantes. Las preguntas apuntaron a los casos que afectan al PSOE y a las investigaciones sobre su entorno familiar.
Un estudiante le preguntó qué pensaba ante quienes lo consideran una razón detrás de los problemas de corrupción en España. La consulta aludió a casos que afectan a integrantes del Gobierno y del PSOE.
Sánchez reconoció que durante su Gobierno y dentro de su partido se produjeron casos de corrupción. Sobre el caso Koldo, dijo que lamentaba lo sucedido. También sostuvo que las instituciones deben responder de manera efectiva cuando aparecen estas situaciones.
El presidente también rechazó como injustas las acusaciones sobre su esposa, Begoña Gómez, y su hermano, David Sánchez. Además, criticó a los estudiantes por plantearle ese tema.
Según la fuente, Begoña Gómez espera un juicio por acusaciones relacionadas con presunto tráfico de influencias y uso indebido de fondos públicos. Sánchez también habló de Pegasus, del Sáhara Occidental y de Venezuela.
La escena deja una imagen incómoda para el Gobierno español. Cuando un presidente admite corrupción en su partido, el problema deja de ser retórico. Se vuelve un costo político y reputacional para el poder.
Para el contribuyente y para la confianza pública, el punto central es otro. La exigencia de rendición de cuentas no puede ser tratada como «política sucia». En una democracia seria, las instituciones deben responder, y rápido.


