UCRANIA (Pulso) — Rusia lanzó este jueves cerca de 140 drones contra Ucrania. El ataque se desarrolló durante el día. Se concentró especialmente sobre Kiev, según autoridades ucranianas.
La ofensiva alcanzó nueve ciudades del país. Las fuerzas ucranianas activaron sus sistemas de defensa aérea. En Kiev hubo daños en distintos sectores. Equipos de emergencia trabajaban para controlar incendios.
En Odesa, los bombardeos dañaron instalaciones portuarias. También afectaron silos de almacenamiento de grano. Los ataques duraron varias horas. Golpearon infraestructura clave para las exportaciones agrícolas ucranianas.
En Járkov, Zaporiyia y otras ciudades hubo daños residenciales. En Zaporiyia murió una mujer de 78 años. Se reportaron heridos en distintos puntos del país. También hubo daños en escuelas y centros médicos.
El presidente Volodímir Zelensky insistió en la necesidad de más defensa aérea. Ucrania reclama más interceptores, especialmente sistemas Patriot. Sostiene que las capacidades actuales son insuficientes ante el volumen de ataques.
En paralelo, Kiev intensificó sus ataques dentro de territorio ruso. Usa drones de largo alcance contra refinerías e instalaciones energéticas. También golpea centros logísticos y objetivos militares.
La escalada continúa pese a los esfuerzos diplomáticos en curso. Rusia mantiene su capacidad de lanzar grandes oleadas de drones. Kiev busca ampliar sus defensas y responder con ataques propios.
Lectura editorial
El bombardeo sobre silos y puertos de Odesa no es un daño colateral menor. Golpea directamente la capacidad de Ucrania de exportar grano, uno de los pilares de su economía y del mercado global de alimentos. Es un ataque contra la soberanía y contra el comercio libre, no solo contra objetivos militares.
La insistencia ucraniana en más sistemas Patriot expone el costo real de sostener la defensa frente a una potencia dispuesta a escalar. Mientras Kiev reclama ayuda occidental, la pregunta de fondo sigue siendo cuánto están dispuestos los aliados a invertir para frenar una agresión que no muestra señales de detenerse.


