REINO UNIDO (Pulso) — Las autoridades antiterroristas británicas detuvieron a un ciudadano con doble nacionalidad británica e iraní, de 25 años, bajo sospecha de preparar actos terroristas.
La detención ocurrió en Londres, según la Policía Antiterrorista británica. Forma parte de una investigación iniciada el domingo cerca de la base aérea RAF Fairford, en Gloucestershire, al oeste de Inglaterra.
Cinco hombres británicos de unos 20 años ya habían sido arrestados cerca de la instalación. Fueron puestos en libertad bajo fianza policial y sin cargos, pero siguen sujetos a estrictas condiciones.
La policía dijo que analiza varias líneas de investigación. Entre ellas, una posible intervención de un Estado extranjero.
Vicki Evans, coordinadora nacional de la Policía Antiterrorista británica, afirmó que la investigación es «enormemente compleja». También dijo que los investigadores consideran «todas las posibilidades».
Los detectives confirmaron que encontraron gasolina en las camionetas utilizadas por los sospechosos. Sin embargo, precisaron que no había ningún artefacto explosivo improvisado.
La importancia estratégica de RAF Fairford elevó el caso a una dimensión internacional. En los últimos meses, bombarderos estadounidenses han usado la instalación para lanzar misiones contra Irán.
Andy Burnham señaló que Reino Unido mantiene coordinación con Estados Unidos y planteó la posibilidad de una conexión iraní. Washington también expresó preocupación por una posible participación extranjera.
Donald Trump dijo antes que los sospechosos tenían previsto causar «grandes daños» y cuestionó su liberación. Marco Rubio apuntó a la posible intervención de «un actor extranjero».
Irán rechazó cualquier implicación y calificó las acusaciones de infundadas. El régimen iraní convocó el jueves al embajador británico en Teherán para protestar.
La investigación continúa. Por ahora, las autoridades no establecieron públicamente una conexión definitiva con Irán.
El caso deja una señal incómoda para la seguridad occidental. Una base usada por EEUU quedó en el centro de una causa que todavía no cierra sus piezas.
Si se confirma una intervención externa, el episodio golpeará el principio más básico del orden: la seguridad del territorio. También reforzará la necesidad de proteger instalaciones estratégicas frente a cualquier red o actor hostil.



