NORUEGA (Pulso) — Las autoridades de Noruega impidieron la salida de un crucero ruso del archipiélago de Svalbard. La medida se tomó luego de que un tribunal ordenara su retención a petición de Naftogaz.
La empresa energética ucraniana busca ejecutar una indemnización de 4.220 millones de dólares contra Rusia. El reclamo es por la confiscación de sus activos en Crimea tras la anexión de 2014.
El buque «Professor Molchanov», de 71 metros, quedó retenido desde la noche del miércoles en Barentsburg. La orden fue emitida el lunes por un tribunal de distrito noruego.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso calificó la retención como un acto de «piratería». Anunció además que convocó al embajador noruego para presentar una protesta formal.
Moscú no reconoce la jurisdicción del tribunal en este caso. Se ha negado a cumplir el fallo, dictado en abril de 2023 por un tribunal arbitral con sede en La Haya.
El argumento del Kremlin se basa en el tratado internacional de 1920. Ese acuerdo concede a los ciudadanos de los países signatarios, entre ellos Rusia, derechos para establecerse y desarrollar actividades económicas en el archipiélago.
Noruega rechazó vincular directamente al gobierno de Oslo con la disputa económica. El Ministerio de Justicia señaló que el conflicto relacionado con el barco corresponde a Naftogaz y Rusia.
Las autoridades noruegas indicaron que están dispuestas a facilitar el regreso de tripulantes, pasajeros y demás personas a bordo que quieran volver a Rusia.
Sergii Fedorenko, director ejecutivo interino de Naftogaz, afirmó que Rusia debe asumir las consecuencias de sus acciones. La empresa continuará buscando activos rusos para cumplir la compensación.
El caso confirma algo simple: los fallos arbitrales solo valen si existe voluntad estatal de hacerlos cumplir. Aquí, un tribunal noruego se convirtió en el instrumento que Moscú no puede ignorar por la fuerza. La propiedad, aun estatal, sigue teniendo consecuencias legales cuando cruza fronteras con reglas claras.


