RUSIA (Pulso) — Moscú elevó este jueves la tensión con Londres al máximo registrado hasta ahora.
María Zajarova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, advirtió en rueda de prensa que «cualquier instalación y equipo militar británico en Ucrania y más allá de sus fronteras podría ser objeto de ataques en respuesta a los ataques ucranianos contra territorio ruso llevados a cabo con armas británicas».
La advertencia es, según fuentes citadas por La República, la más contundente que Rusia ha dirigido hasta la fecha al Reino Unido.
Zajarova afirmó que Londres está «a un paso» de convertirse en cómplice legal de lo que denominó «terrorismo» contra civiles rusos. Añadió que eso tendría «consecuencias catastróficas» si el Reino Unido no cambia de rumbo.
El detonante inmediato fue un ataque con misiles Storm Shadow contra un centro comercial en Donetsk. Las autoridades rusas afirman que el ataque causó heridos civiles, incluidos niños.
Londres anunció además que permitirá a Kiev acceder a tecnología clasificada para producir sus propios misiles Storm Shadow. Francia ya otorgó su licencia para la misma tecnología. Moscú calificó esa decisión de echar «leña al fuego».
La escalada se produce días después de que el director de la CIA visitara Moscú. Según fuentes citadas por The Wall Street Journal, el funcionario viajó para advertir a Rusia que no atacara a ningún miembro de la OTAN. Fue la primera visita de un director de la CIA a Moscú desde noviembre de 2021. El portavoz del Kremlin, Peskov, confirmó que el funcionario se reunió con autoridades de inteligencia rusas, pero no con Putin. Trump, por su parte, restó importancia al viaje y señaló que Washington continúa trabajando para alcanzar el final de la guerra, según las fuentes.
El Reino Unido es miembro de la OTAN. Un ataque ruso contra infraestructura militar británica fuera de Ucrania activaría el artículo de defensa colectiva de la alianza.
Pulso Global observa: el suministro de tecnología de misiles de largo alcance a Kiev amplía el perímetro del conflicto. Moscú lo interpreta como beligerancia directa. Esa lógica, si se consolida, convierte cada decisión de armamento occidental en un paso hacia una guerra más amplia. El libre mundo tiene interés en que Ucrania se defienda; también en que las reglas de escalada sean claras y creíbles.



