BRASIL (Pulso) — Confirmado. Luiz Inácio Lula da Silva encabezó este miércoles un encuentro con líderes evangélicos de Brasil, Cuba y Estados Unidos.
La reunión se realizó en el Palacio de Planalto, en Brasilia. El acto fue promovido junto con el movimiento Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho.
Lula habló de justicia social, combate al hambre y al racismo. También recordó a Martin Luther King Jr. y el papel de las comunidades religiosas en zonas vulnerables.
El presidente dijo que no hará un mitin electoral en una iglesia. Afirmó que respeta la «fe de las personas» y el «compromiso individual» con Dios.
También rechazó las interferencias externas. Le dijo a Donald Trump que «no se meta en las elecciones brasileñas» y defendió las urnas del país.
El gesto llega en un momento incómodo para su campaña. El encuentro ocurre con desgaste en los sondeos y con Flávio Bolsonaro reduciendo distancia.
Según una encuesta de Datafolha divulgada a finales de agosto, el electorado evangélico está más cerca de Bolsonaro. La firma marcó 62 % para Bolsonaro y 29 % para Lula.
Para Lula, el mensaje es político y electoral. Busca acercarse a un bloque decisivo sin romper con su discurso social. También marca límites frente a la presión externa.
La otra lectura es clara. El voto religioso pesa, y la contienda sigue abierta en un país donde la influencia de las iglesias mueve millones de conciencias. El tablero electoral brasileño entra así en su tramo más sensible. Cada gesto cuenta. Cada señal se cobra en las urnas.