CHILE (Pulso) — Confirmado. La Biblioteca Trasandina ya funciona como nueva plataforma de cooperación literaria entre Chile y Argentina.
La iniciativa nace del trabajo conjunto entre el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Malba, y el Centro Cultural Palacio de La Moneda, CCLM. Según Lorena Amaro, los cruces entre ambas literaturas son antiguos y profundos.
En 2025 comenzó una nueva etapa de colaboración. Alejandra Valenzuela dijo que la biblioteca busca «poner en valor la producción editorial de ambos espacios culturales, de ambos países y generar una circulación de libros entre Santiago y Buenos Aires».
La propuesta no replica una biblioteca tradicional. Se construye a partir del intercambio de libros y autores entre ambos lados de la cordillera. Cada año viaja un envío de libros, junto con una caja de correspondencia llamada «Hasta que la cordillera nos separe».
En el primer envío llegaron títulos de Mariano Blatt, Gabriela Halac, Pablo Katchadjian y Natalia Litvinova. También se incluyeron libros de autores invitados a la Fiesta de la Lectura en Buenos Aires y Santiago.
Magdalena Arrupe explicó que los criterios de selección incluyen que los libros editados por cada departamento de Literatura estén disponibles para el público del otro país. También cuentan las visitas de autores y las exhibiciones producidas por cada institución.
Entre los envíos figuran obras vinculadas a la exposición Huellas de Cuncuna, además de materiales de Fernanda Laguna y su sello Belleza y Felicidad.
La lectura editorial es clara: cuando dos instituciones abren circulación real, el beneficio es para los lectores. Menos encierro cultural y más acceso significan más opciones para el público.
También hay una señal útil para el mundo editorial. Si los libros cruzan la cordillera, la industria gana alcance, visibilidad y nuevas redes. Eso importa más que el protocolo: importa el mercado de ideas, y también el de los libros.


