ESLOVENIA (Pulso) — Confirmado. Janez Janša cuestionó en la Asamblea General de la ONU la respuesta internacional frente a la represión en Irán.
El primer ministro de Eslovenia dijo que la comunidad internacional debe aplicar los mismos criterios ante distintas crisis. También advirtió contra los «dobles estándares».
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre de 2025 por el deterioro de las condiciones económicas. Luego adquirieron un carácter político y se extendieron a cientos de localidades.
El 8 de enero, las autoridades iraníes impusieron un bloqueo casi total de internet y las comunicaciones. Eso dificultó la verificación independiente de lo ocurrido.
El número de víctimas sigue en disputa. El Gobierno iraní informó inicialmente de más de 3.000 muertos. Un informe británico basado en diferentes fuentes situó las estimaciones de mediados de enero entre 12.000 y 20.000 fallecidos.
Otra investigación publicada por Iran International afirmó posteriormente que documentos clasificados apuntaban a más de 36.500 personas muertas durante los días 8 y 9 de enero. Esa investigación también reconoció que la cifra no podía verificarse independientemente.
La ONU sí documentó una represión de gran escala. En enero, el Consejo de Derechos Humanos condenó la violencia y aprobó una investigación urgente sobre posibles ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas.
Eslovenia ya había impulsado una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos sobre Irán. También pidió una investigación internacional sobre las violaciones cometidas durante las protestas.
La discusión vuelve a poner el foco en la selectividad de los organismos multilaterales. Cuando la violencia estatal escala, el costo humano no lo pagan las burocracias internacionales. Lo pagan los ciudadanos.
La respuesta de la ONU importa por una razón básica. Si aplica un rasero distinto según el régimen, pierde autoridad moral. Y deja espacio para que la represión avance sin suficiente presión externa.



