MÉXICO (Pulso) — La Iglesia católica llamó a regular la Inteligencia Artificial en México. Afirmó que esa tecnología necesita límites. Esos límites deben definirlos los humanos y no las máquinas.
En su editorial Desde la Fe, sostuvo que se necesitan reglas para innovar. También para colocar en el centro la dignidad humana. «El verdadero progreso no puede medirse solo por aquello que una tecnología es capaz de hacer», dijo.
La Iglesia añadió que México ya vive un debate sobre la IA. Señaló que no debe quedar solo en manos de especialistas, desarrolladores, empresas tecnológicas o legisladores. También preguntó quién responde por los daños, cómo proteger la privacidad y los datos personales, y qué hacer frente a riesgos para el trabajo, los derechos de autor, la verdad o la seguridad.
La postura insistió en que el país tiene oportunidad de construir una regulación sin miedo a la tecnología. Pero tampoco con una confianza ingenua en ella. «No mira con temor ni rechazo el desarrollo tecnológico», expresó. A la vez, recordó que todo progreso puede causar daño si no está guiado por la dignidad humana y el bien común.
El ángulo importa. Aquí no se discute frenar la innovación por capricho. Se discute quién manda: las personas o el algoritmo. Y ese punto toca de frente a la libertad, la responsabilidad y la protección de los ciudadanos.
Si México va a regular, el criterio debe ser claro. Menos burocracia vacía y más reglas que protejan a las personas. Más libre empresa con responsabilidad. Menos fe ciega en la máquina. Más control humano sobre una herramienta que ya impacta el trabajo, la privacidad y la verdad.
