HAITÍ (Pulso) — Confirmado. Estados Unidos trasladó este domingo desde la Penitenciaría Nacional de Haití a 18 personas acusadas por el asesinato de Jovenel Moïse.
El grupo fue llevado en una aeronave militar para comparecer ante la justicia federal del Distrito Sur de Florida. Las autoridades estadounidenses no difundieron de inmediato la identidad de todos los trasladados.
El medio haitiano Juno7 publicó una lista según la cual el contingente estuvo compuesto por 17 exmilitares colombianos y Joseph Félix Badio. La fuente lo describe como exfuncionario haitiano señalado en la trama del magnicidio.
El fiscal federal Jason A. Reding Quiñones informó que hasta la fecha 30 personas fueron acusadas formalmente en Estados Unidos por su presunta participación en el crimen. Dijo además que esta es «la siguiente fase importante» en la búsqueda de justicia.
Reding Quiñones afirmó que la investigación no se limita a quienes ingresaron a la residencia presidencial. Sostuvo que seguirán las pruebas hasta quienes financiaron, facilitaron o respaldaron la conspiración.
El FBI en Miami también vinculó el caso con beneficios financieros ilícitos y contratos comerciales. Brett Skiles dijo que los arrestos internacionales subrayan el compromiso de llevar ante la justicia a todos los participantes.
En Colombia, la Cancillería informó que continuará la asistencia consular a los 17 detenidos trasladados desde Haití a Estados Unidos. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, siguió la situación de los detenidos con verificaciones sobre reclusión, contacto con familiares y gestiones por sus derechos.
Haití confirmó la entrega de varias personas a Estados Unidos y admitió la falta de avances de su justicia en el caso. El Ministerio de Justicia dijo que el proceso local sigue enfrentando importantes dificultades.
La lectura de fondo es clara. Cuando un Estado no puede cerrar un magnicidio, otro toma la iniciativa. Eso expone la fragilidad institucional de Haití y la centralidad de Florida en una investigación que ha avanzado más en tribunales estadounidenses.
También queda en evidencia el costo humano y político de una crisis que no se resuelve. Para el lector, el punto de fondo es el mismo: sin orden, sin justicia y sin capacidad estatal, la impunidad gana espacio.


