BÉLGICA (Pulso) — Confirmado. El tribunal de Namur, Bélgica, condenó a Gregory Lenoci a 17 años de prisión. El cargo: atacar a Marc P., su vecino, identificado como pedófilo reincidente.
El detonante fue el relato del hijo de Lenoci. El menor tenía 6 años cuando contó a su padre que Marc P. lo había agredido sexualmente.
Los antecedentes de Marc P. son documentados. Recibió condena por pedofilia en 2020, tras abusar de otro niño de 5 años. Al momento del ataque estaba en libertad condicional. Tenía prohibición expresa de permanecer a solas con menores.
El tribunal no consideró el ataque como reacción espontánea. Los jueces determinaron que Lenoci «atrajo a su víctima, la agredió y hasta grabó parte del incidente». Esos elementos sustentaron la condena por premeditación.
Durante el juicio, Lenoci sostuvo que actuó por la ira. También cuestionó la inacción policial pese a las denuncias previas que había presentado contra su vecino.
Marc P. resultó gravemente herido. Actualmente se encuentra internado, según la información difundida.
Al conocerse el veredicto, decenas de personas en la sala expresaron su respaldo a Lenoci con gritos y reclamos. Entre las consignas se escuchó la frase «justicia para los pedófilos».
El caso se convirtió en punto de fuerte polémica en Bélgica.
Esto es lo que se sabe. El fallo expone una contradicción difícil de ignorar: el aparato judicial belga mantuvo en libertad condicional a un reincidente con prohibición de contacto con menores. Esa falla del sistema precedió al ataque. Un padre que denuncia y no obtiene respuesta del Estado termina con 17 años de cárcel. El pedófilo reincidente, con condena previa, circulaba libre en el mismo vecindario. Para Pulso Global, el debate no es si la violencia privada es admisible —no lo es—, sino por qué el Estado falló antes de que llegara a ese punto. Esa pregunta, el tribunal de Namur no la respondió.



