ESPAÑA (Pulso) — El Congreso español celebró este jueves un pleno extraordinario para analizar la crisis migratoria de Ceuta. Santiago Abascal, líder de Vox, protagonizó una dura intervención contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Desde la tribuna, Abascal lo llamó «traidor a España, a los españoles y a los ceutíes». Según Abascal, Sánchez también traicionó a su propio partido y a sus votantes.
El discurso se centró en la entrada masiva de inmigrantes ilegales registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia la ciudad autónoma.
Según Abascal, el Ejecutivo tenía conocimiento previo de lo que podía ocurrir. Cuestionó que el Gobierno no haya responsabilizado públicamente a Marruecos.
Abascal definió lo sucedido como una invasión. Lo encuadró dentro de una estrategia de guerra híbrida contra España.
Sobre Marruecos, afirmó que el país vecino «no es su amigo, es su amo», en referencia a Sánchez. También lo acusó de actuar con más firmeza frente a instituciones españolas que frente a Rabat.
El líder de Vox reclamó investigar responsabilidades políticas. Volvió a defender el artículo 102 de la Constitución para exigir cuentas al presidente.
Las acusaciones llegan después de un informe policial de 55 páginas. El documento señala indicios de planificación previa y una posible intervención activa de agentes marroquíes.
El Gobierno insiste en mantener la cooperación con Marruecos. Rechaza extraer conclusiones o acciones definitivas de la crisis.
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La disputa expone una fractura de fondo: control fronterizo versus gestión diplomática con Rabat. Para Vox, la soberanía territorial de Ceuta y Melilla exige respuestas contundentes, no cooperación condicionada.
El informe policial citado añade peso institucional a un reclamo que hasta ahora era solo político. Si se confirma planificación previa, la pregunta sobre quién controla realmente la frontera española deja de ser retórica.


