ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. JP Morgan corrigió su previsión de crecimiento para Argentina en 2026. Pasó de 2,7% el lunes a 1,5% cuatro días después.
La señal llegó desde Wall Street y coincidió con el paso de Javier Milei por Nueva York. El texto dice que esa evaluación consolidó la percepción que dejó el Presidente en buena parte del corrillo financiero.
También dejó un sabor parecido Axel Kicillof. Wall Street esperaba más certezas de ambos viajes. No las encontró.
Facundo Gómez Minujín, CEO de JP Morgan en Argentina, marcó la inquietud del mercado. Dijo que «no basta con que a las mineras y a las petroleras les vaya muy bien».
Luego agregó que también hace falta «un país para todos», con consumo, empleabilidad, menor informalidad, más tributación y menos impuestos. Esa definición tocó una línea sensible para el Gobierno.
En paralelo, el oficialismo busca sostener su narrativa de logros con dos pilares: Malvinas y la economía de los grandes números. Milei expuso esa lectura ante mercados e inversores globales.
Del otro lado, Kicillof calificó la economía argentina de «catástrofe». Pero al responder sobre su plan, dijo: «Prefiero hablar de objetivos antes que de instrumentos».
Esa respuesta no calmó al auditorio. Según el documento, generó dudas sobre su definición política y sobre su plan de acción.
La Universidad Di Tella también publicó un dato que inquieta al Gobierno. El Índice de Confianza del Gobierno fue de 1,94 puntos en septiembre. Cayó 5,9% frente al mes anterior.
El propio texto aclara el contexto. Ese índice quedó entre los tres más bajos de la gestión Milei. Pero también recuerda que el mes pasado hubo advertencias sobre un margen de error en la encuesta a jóvenes, y que esa interpretación empezó a generalizarse.
La lectura de fondo es clara. El mercado no compra relatos sin resultados visibles. Quiere crecimiento amplio, empleo formal y reglas más predecibles.
Eso beneficia a la economía real y castiga a la política de consignas. Cuando el capital pide menos impuestos, menos informalidad y más certezas, vuelve a quedar expuesto el costo del aparato estatal para contribuyentes y empresas.
