ARGENTINA (Pulso) — Kansas City, 12 jul. — Confirmado. Argentina venció 3-1 a Suiza en cuartos de final del Mundial, en un partido marcado por una expulsión sin precedentes.
El árbitro Joao Pedro Silva Pinheiro mostró tarjeta amarilla al argentino Leandro Paredes en el minuto 71. El VAR revisó la jugada. Resultado: la amarilla a Paredes fue anulada. En su lugar, Embolo recibió la segunda amarilla y fue expulsado en el 72.
La causa: simulación. El protocolo de «identidad errónea» permite al VAR corregir al árbitro cuando sanciona al jugador equivocado. Embolo ya cargaba una amarilla previa. La expulsión fue automática.
El marcador estaba 1-1 cuando Suiza quedó con diez. Dan Ndoye había empatado minutos antes. Con inferioridad numérica, los suizos aguantaron hasta el final del tiempo reglamentario. En el tiempo extra, Julian Álvarez y Lisandro Martínez anotaron para cerrar el 3-1.
Los jugadores suizos protestaron en el campo. El centrocampista Remo Freuler calificó la decisión de «desastre». Granit Xhaka dijo que el fallo «mató el partido». El técnico Murat Yakin describió la regla como «absolutamente incomprensible».
Embolo, de 29 años, abandonó el campo en lágrimas. Según New York Post, tendrá 33 años en el Mundial de 2030.
La mayoría de expertos y observadores neutrales, según Al Jazeera, coincidieron en que la decisión fue correcta.
Lectura de la casa. El VAR corrigió un error del árbitro en tiempo real: eso es exactamente para lo que fue diseñado. Que la decisión sea dolorosa para Suiza no la hace injusta. El problema no es la tecnología; es que Embolo eligió simular con una amarilla encima. Las reglas del juego limpio son iguales para todos, y el VAR las hizo cumplir. Argentina pasa. Suiza, a casa.


