UCRANIA (Pulso) — Las Fuerzas Armadas de Ucrania informaron una nueva ofensiva con drones navales. El objetivo: embarcaciones rusas en el mar Negro y el mar de Azov.
El comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, Robert Brovdi, anunció la operación vía Telegram. Según Brovdi, el total de buques rusos alcanzados en julio llega a 159.
Los blancos de la última acción incluyeron nueve buques de carga seca, un petrolero, un gasero y un remolcador. Kiev sostiene que esas embarcaciones transportaban combustible, equipos y suministros estratégicos hacia Crimea.
Días antes, Ucrania había reportado ataques contra 19 petroleros en el mar de Azov. Esa cifra parcial ya elevaba el conteo a 136 embarcaciones en diez días de operaciones.
El Estado Mayor ucraniano describe la campaña como una estrategia para debilitar la logística rusa en la península de Crimea.
El Ministerio de Defensa de Rusia no confirmó las cifras ni los daños. En ocasiones anteriores, Moscú ha sostenido que sus defensas interceptan una parte importante de los drones ucranianos. Rechaza las evaluaciones de Kiev sobre el alcance real de los ataques.
La ofensiva coincidió con el Día de la Estatalidad de Ucrania. Rusia respondió con ataques contra los puertos de Odesa y Chornomorsk, según la fuente.
Los mares Negro y de Azov son rutas críticas para el abastecimiento militar y comercial de ambas partes. La guerra de drones navales refleja una disputa directa por el control logístico del frente sur.
Pulso Global observa: la acumulación de 159 impactos declarados en un mes señala una escalada sostenida. La incapacidad rusa para proteger su flota logística —si las cifras ucranianas se sostienen— representa un costo operativo real. El silencio de Moscú no desmiente; tampoco confirma.


