VENEZUELA (Pulso) — Donald Trump aseguró que Venezuela avanza hacia una recuperación económica tras la intervención militar estadounidense del 3 de enero.
El mandatario dijo que el panorama cambió drásticamente después de la operación para capturar a Nicolás Maduro y Cilia Flores. Sostuvo que las grandes petroleras retomaron sus operaciones. También afirmó que el flujo de capitales se aceleró y que las conexiones aéreas fueron restablecidas.
«Ven lo que está pasando, el dinero fluye», señaló Trump. Añadió que «las grandes compañías petroleras se están instalando» y que «el país se está recuperando y la gente tiene una sonrisa en la cara».
Trump también afirmó que Estados Unidos recuperó «muchas, muchas veces el costo de la guerra en petróleo». Dijo además que las relaciones entre ambos países son actualmente «muy, muy buenas».
Al referirse a Doral, Florida, que describió como «la pequeña Venezuela», destacó el regreso de los vuelos hacia territorio venezolano. «Ahora tenemos vuelos que van a Venezuela. ¿Quién pensó que eso iba a suceder tan pronto?», expresó.
El presidente estadounidense volvió a comentar la operación militar. Aseguró que sus fuerzas no sufrieron bajas. Dijo que participaron 201 militares en la incursión contra un «gran fuerte» y un complejo con «miles y miles de soldados». También afirmó que la guerra duró exactamente 148 minutos.
Trump presentó la intervención como una «victoria militar total». Dijo que permitió retirar del poder al «patrocinador estatal número uno del terrorismo».
La lectura es clara. Washington pone la fuerza militar como palanca de reordenamiento económico. El mensaje favorece a las petroleras, al capital y a la reapertura comercial. También deja otra señal: cuando el Estado actúa con decisión, el dinero vuelve a moverse.
Pero el costo y la legitimidad de esa operación siguen en el centro del debate. En un país golpeado, la pregunta no es solo cuánto fluye el capital. También importa quién paga la cuenta y bajo qué reglas se reconstruye el orden.
