ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Washington, DC. Confirmado. El presidente Donald Trump condicionó el jueves el pacto de cooperación nuclear civil con Arabia Saudita a que el reino normalice relaciones con Israel.
Trump lo escribió en Truth Social: «El acuerdo nuclear civil... está totalmente supeditado a que Arabia Saudita se adhiera a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham».
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, fue más directa. Dijo que Trump habló «en numerosas ocasiones» con aliados del Golfo sobre esa vinculación. Si Riad no se adhiere, «el acuerdo se da por nulo».
El pacto fue anunciado el miércoles. Permite a Arabia Saudita enriquecer uranio y construir reactores con tecnología estadounidense. No incluye las inspecciones sorpresa de la ONU que Washington exige a Irán.
Trump aclaró además que el acuerdo «se refiere únicamente al uso no militar, como el que ya tienen Irán y los Emiratos Árabes Unidos».
El Congreso dispondrá de 90 días de sesión para examinar el texto antes de que entre en vigor. Un estudio de viabilidad de dos años cubriría la parte relativa al enriquecimiento.
Arabia Saudita rechaza sumarse a los Acuerdos de Abraham mientras no exista una vía hacia un Estado palestino. La embajada saudita en Washington no respondió a solicitud de comentarios.
Israel, que temía una carrera armamentística regional, acogió con satisfacción la condición. La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu señaló: «La adhesión de Arabia Saudita a los Acuerdos de Abraham supondría un avance histórico para la paz en Oriente Medio».
Lectura editorial. Trump convierte la normalización árabe-israelí en moneda de cambio tecnológica. El movimiento premia a quienes firman la paz y eleva el costo de la resistencia. La arquitectura de los Acuerdos de Abraham —palanca diplomática de su primera administración— vuelve al centro del tablero. Para Oriente Medio, la pregunta ya no es solo política: es quién accede a tecnología nuclear civil y bajo qué condiciones. La respuesta, por ahora, la dicta Washington.


