ESTADOS UNIDOS (Pulso) — Confirmado. Donald Trump dijo este sábado que cree que habrá «un acuerdo» con Cuba.
También afirmó que no cree que sea necesaria una intervención militar. Lo dijo ante la prensa, horas después de una información de CBS News sobre posibles refuerzos para el Comando Sur.
Trump agregó que Estados Unidos quiere «ayudar a Cuba» y «abrir Cuba a nuestra gente». Sus dichos introducen un matiz diplomático en una relación tensa.
El gobierno de Trump ha dicho que su objetivo es cambiar el gobierno cubano. El mandatario anticipó esta semana en la ONU «un cambio fundamental de la situación en Cuba».
La presión de Washington sigue en pie. La nota menciona un bloqueo petrolero impuesto a comienzos de año, más sanciones económicas a industrias en el país y más restricciones a viajes y transacciones.
Estados Unidos mantiene además un embargo comercial contra Cuba desde hace más de 60 años. La Associated Press informó que Washington evalúa nuevas restricciones a funcionarios cubanos que viajan a la ONU.
Cuba, por su parte, dice seguir abierta al diálogo. Bruno Rodríguez afirmó que buscan una solución bilateral «sin injerencia» ni precondiciones. También advirtió que un uso de la fuerza provocaría muertes y destrucción.
China también pidió levantar el bloqueo y las sanciones. Han Zheng llamó a «cesar de inmediato el uso de la amenaza de la fuerza contra Cuba».
La señal política importa. Trump baja el volumen militar, pero conserva el cerco económico. Para el lector, el dato central es ese: negociación sí, alivio al aparato estatal cubano no necesariamente.
Si hay acuerdo, será por conveniencia estratégica, no por generosidad. Y si no lo hay, la presión seguirá recayendo sobre la economía y sobre los cubanos comunes.



