TAIWÁN (Pulso) — Taiwán realizará entre el 5 y el 14 de agosto sus ejercicios militares anuales Han Kuang. El foco este año: mantener la producción de armas si China destruye instalaciones estratégicas.
El escenario simulado es preciso. Según el Ministerio de Defensa, las fuerzas chinas usarían maniobras rutinarias como cobertura para preparar una invasión a gran escala. El general de división Lu Wen-yuan, jefe de la División de Operaciones Conjuntas, confirmó ese diseño.
Las pruebas incluyen el traslado del Arsenal 202 de la Oficina de Armamentos, ubicado en Taipéi. También contemplan convertir fábricas civiles para ensamblaje militar bajo orden de emergencia. El objetivo: dispersar la producción y sobrevivir a los primeros golpes.
La Armada y la Guardia Costera realizarán ejercicios conjuntos con munición real. Practicarán reparaciones de embarcaciones, ataques costeros y escolta de suministros. El énfasis marítimo responde al aumento de actividad de la Guardia Costera china alrededor de la isla.
El American Institute in Taiwan destacó públicamente la colaboración entre las guardias costeras de ambos países. Es una muestra inusual de coordinación en seguridad marítima con Washington.
Novedad destacada: por primera vez, los ejercicios incluirán una reducción deliberada de la velocidad de internet móvil durante diez días. La medida evalúa cómo se comunicaría la población si el ancho de banda fuera limitado en una emergencia.
China considera a Taiwán parte de su territorio. Ha rechazado descartar el uso de la fuerza para lograr la reunificación. Taipéi rechaza esa soberanía y sostiene que solo sus habitantes deciden su futuro.
Esto es lo que se sabe. En desarrollo.
---
La lógica de estos ejercicios es clara: una democracia de mercado se prepara para sobrevivir al primer golpe de un régimen autoritario. Dispersar arsenales, convertir fábricas civiles y ensayar comunicaciones degradadas no es alarmismo. Es resiliencia. Beijing acumula presión gradual —bloqueos, provocaciones, guardia costera— precisamente para evitar que Taiwán llegue a ese punto de preparación. Cada Han Kuang que se completa es una señal de que la disuasión funciona. El contrapeso a Beijing pasa por alianzas con democracias de mercado y por exactamente este tipo de voluntad defensiva.


