Confirmado. La relación entre México y Estados Unidos atraviesa un momento delicado.
En un texto publicado por La Nación, Enrique Krauze sostiene que el reclamo no proviene de una amenaza a la soberanía mexicana. Dice que el Departamento de Justicia exige el cumplimiento de un Tratado de Extradición firmado por ambas naciones y vigente. Añade que la demanda nace del daño en vidas humanas provocado por el crimen organizado y sus cómplices políticos.
Krauze también critica la respuesta de la presidenta Sheinbaum. Afirma que su gobierno dejó de repartir abrazos a los criminales, pero cobija a políticos aliados a esos grupos. Según él, insiste en que «no hay pruebas» y evita el proceso legal previsto en el tratado.
El autor ubica la disputa dentro de una relación económica y social extensa. Señala que ambos países llevan casi 40 años de convergencia productiva. También dice que millones de familias dependen del vínculo bilateral.
La advertencia es clara. Si México no cumple un tratado vigente, paga la inversión, el comercio y la estabilidad jurídica. Un conflicto con su principal socio comercial siempre termina golpeando a ciudadanos y empresas.
El fondo de este caso no es ideológico. Es de orden institucional. Cuando un gobierno relativiza una obligación internacional, debilita el estado de derecho y eleva el costo para la economía real. Cumplir el tratado sería la salida menos costosa para los contribuyentes y para la relación bilateral.
