ARGENTINA (Pulso) — Samuel L. Jackson, actor estadounidense de 77 años, compartió en su cuenta de Instagram una captura de pantalla de una publicación de SEC Black Alumni Network, organización de graduados afroamericanos.
El contenido incluía un montaje del personaje Stephen Warren de Django Unchained con la camiseta de la selección argentina. El texto adjunto pedía a la comunidad negra no apoyar a Argentina. La calificaba como «uno de los países más racistas del mundo, si no el más racista».
La publicación circuló como historia de Instagram. Eso impidió que el público respondiera directamente al actor. Miles de usuarios recurrieron entonces a sus publicaciones más recientes.
Dos de sus últimos posts superaron los 3.000 comentarios. Su promedio habitual es menos de 1.000 por publicación. El salto evidenció la reacción de seguidores argentinos.
Entre los comentarios más destacados figuraron: «No puedo creer que alguien tan inteligente y talentoso como tú se enamoró de la desinformación»; «Rompiste mi corazón con tu publicación sobre Argentina. Te admiré toda mi vida»; y «¿Es ilegal informarse en Estados Unidos?».
La fuente califica el contenido compartido por Jackson como una «fake news recurrente» difundida durante la Copa del Mundo. La organización SEC Black Alumni Network es quien formuló la acusación original; Jackson la replicó sin atribución propia documentada.
El episodio ilustra cómo la desinformación viaja amplificada por celebridades con millones de seguidores. Un actor de alcance global tomó un montaje de dudosa verificación y lo proyectó sin contraste. El daño reputacional a un país entero no requiere prueba; basta el retuiteo de una historia. Eso debería preocupar más allá de Argentina: la viralidad sin responsabilidad es el nuevo linchamiento digital.


