ARGENTINA (Pulso) — El Renault Kwid 2027 fue presentado en Brasil. La renovación se concentra en el interior y el equipamiento. La mecánica no cambia.
Lo que cambia por fuera. El paragolpes es nuevo. La parrilla llega en negro brillante. Todas las versiones incorporan luces diurnas LED y antena tipo aleta de tiburón. Las ópticas traseras suman lentes transparentes y máscaras negras. La cámara de retroceso queda integrada en el emblema de Renault.
La versión Outsider agrega techo bitono, nuevos gráficos, protecciones exteriores y llantas de aleación diamantadas de 14 pulgadas.
El salto está adentro. El tablero fue rediseñado. Incorpora dos pantallas contiguas: un display TFT de 7 pulgadas para el instrumental y una pantalla multimedia flotante de 10,1 pulgadas. La central Media Evolution, compartida con el Renault Kardian, suma Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos.
La versión Techno agrega volante multifunción con comandos de audio y dos puertos USB-C para pasajeros. Los materiales cambian en textura y color, aunque el plástico rígido sigue predominando.
Motor: sin novedades. El Kwid 2027 conserva el motor 1.0 SCe de tres cilindros, caja manual de cinco velocidades y tracción delantera. En Brasil, entrega 71 CV y 10 kgm de torque con etanol; 68 CV y 9,4 kgm con nafta. Según datos del Inmetro, el consumo llega a 14,4 km/l en ciudad y 15,4 km/l en ruta con nafta.
El modelo superó las 500.000 unidades vendidas en Brasil antes de esta actualización.
Lectura de la casa. El Kwid 2027 es un ejercicio de eficiencia comercial: máxima tecnología visible al menor costo de ingeniería. Renault no toca la mecánica —probada y rentable— y vuelca la inversión donde el comprador la percibe de inmediato: pantallas y conectividad. Para el segmento de entrada, esa ecuación tiene lógica de libre mercado pura. El consumidor decide si la pantalla de 10 pulgadas vale el precio; el fabricante apuesta a que sí.



