ARGENTINA (Pulso) — Pampa Energía construirá una planta de urea en Bahía Blanca. La inversión estimada es de US$2.700 millones.
Marcelo Mindlin dijo que la unidad podría alcanzar un EBITDA comparable al que hoy generan juntos generación eléctrica y petróleo y gas. En el primer semestre de 2026, esos dos negocios aportaron US$585 millones en EBITDA ajustado.
Anualizado, ese nivel equivale a unos US$1.170 millones. La empresa ubicó así el tamaño potencial de su nuevo negocio de fertilizantes.
El proyecto estará en el Polo Industrial de Bahía Blanca. Tendrá capacidad para producir 6.000 toneladas diarias de urea granulada. Eso equivale a 2,1 millones de toneladas por año. La puesta en marcha está prevista hacia fines de 2029.
Mindlin habló durante una visita a Brasil. También se reunió con Cleber Oliveira Soares, secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura y Pecuaria de ese país. Analizaron el abastecimiento de fertilizantes y la posible integración entre producción argentina y demanda brasileña.
Brasil importa más del 90% de los fertilizantes que usa para su producción agropecuaria. En urea, compra entre 7 millones y 8 millones de toneladas por año en mercados alejados de la región, según explicaron desde Pampa.
Pampa estima que Sudamérica importa alrededor de 11,5 millones de toneladas de urea por año y mantiene un déficit estructural de fertilizantes. La compañía calcula que la planta podría aportar alrededor de US$1.000 millones anuales entre sustitución de importaciones y exportaciones.
El proyecto representa el ingreso de Pampa al negocio de los fertilizantes. También fue incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el RIGI.
La lectura es clara. La inversión suma producción y exportaciones, pero también exige capital de gran escala y largos plazos. Para el mercado, es una apuesta a una demanda regional real. Para la economía argentina, puede significar más actividad privada y menos dependencia externa.
También muestra el valor de reglas que permitan proyectos intensivos en capital. Cuando una empresa arriesga US$2.700 millones, necesita previsibilidad, no burocracia. Ese es el punto de fondo: más libre empresa, más producción y más divisas.