PAÍSES BAJOS (Pulso) — Confirmado. La policía neerlandesa detuvo a 24 personas tras una protesta en La Haya. Las autoridades informaron que la mayoría fue arrestada por no abandonar el lugar.
Unas 500 personas participaron en la concentración, convocada bajo el lema «Somos el pueblo» («Wij zijn het volk»). La marcha fue organizada contra las políticas de inmigración y asilo del Gobierno neerlandés.
Los incidentes comenzaron en el parque Malieveld, en el centro de la ciudad. Según la Policía neerlandesa, un grupo lanzó fuegos artificiales contra los agentes. También hubo daños materiales y algunos asistentes cubrían su rostro.
Ante el aumento de la violencia, se desplegaron unidades antidisturbios, perros policiales y un cañón de agua. La alcaldía decidió poner fin a la manifestación y emitió una orden de emergencia para dispersar a los participantes.
El ministro de Justicia, David van Weel, condenó los enfrentamientos y pidió una respuesta firme frente a la violencia contra la policía. El primer ministro, Rob Jetten, también acusó a los manifestantes de buscar deliberadamente la confrontación con las fuerzas de seguridad.
Los disturbios se produjeron en un contexto europeo de debate sobre inmigración irregular, asilo e integración. En Países Bajos, esas cuestiones siguen en el centro de la discusión política y social.
La escena deja otra vez una señal incómoda para el orden público. Cuando una protesta termina en violencia, el costo recae sobre vecinos, policía y contribuyentes.
También queda expuesta la tensión entre libertad de manifestación y seguridad. El Estado debe hacer valer la ley sin normalizar los choques callejeros.



