SUDÁFRICA (Pulso) — Jayden Adams, futbolista de 25 años e integrante de la Selección de Sudáfrica, murió el pasado domingo. Fue encontrado sin vida en una de sus propiedades. Había llegado a su país horas antes, tras participar en la Copa del Mundo.
Las autoridades confirmaron el deceso. Las causas de muerte no han sido esclarecidas hasta el momento.
Su primo, Aiden Johnson, habló con un medio local. «No hay palabras que describan a Jayden como persona», declaró. «Fue un pilar para todos nosotros, desde que era niño hasta el último día. Siempre era él quien se aseguraba de que todos estuvieran bien», agregó, según la fuente.
La FIFA y diversas instituciones deportivas expresaron condolencias. Varios encuentros guardaron un minuto de silencio en su memoria.
El Mamelodi Sundowns, club al que pertenecía Adams, organizó un homenaje. Compañeros, familiares y aficionados se reunieron para despedirlo. La ceremonia incluyó oraciones y muestras de cariño de los seguidores.
El futbolista atravesaba, según la información disponible, una etapa relevante en su carrera deportiva.
En desarrollo. Las autoridades no han informado avances sobre las circunstancias del fallecimiento.
La muerte de Adams recuerda una verdad que el deporte suele opacar: detrás de cada figura pública hay una familia que carga el peso real de la pérdida. Su primo lo dijo sin rodeos: no era solo un jugador, era quien velaba por los suyos. Eso no aparece en ninguna estadística.


